2.1. Infancia y juventud de Felipe II (Castilla, 1540-1548)

Tras la muerte de la emperatriz Isabel de Portugal el 1 de mayo de 1539, cuando Felipe aún no había cumplido los 12 años, Carlos V abandona España dejando a su hijo como regente nominal bajo el gobierno efectivo del cardenal Tavera. El Emperador comienza una larga serie de viajes para intentar resolver los múltiples problemas que se producían en sus dominios: el castigo de la rebelión de Gante, la Dieta de Ratisbona y la empresa de Argel de 1541, una corta estancia en Valladolid, Navarra y Monzón en 1542 (tras la cual no volvería a España hasta su retiro en Yuste), la cuarta guerra con Francia en 1543, con el viaje a Italia para resolver sus diferencias con Paulo III y el avance sobre París, finalmente interrumpido por la paz de Crépy, la guerra en Alemania en 1546, concluida con su victoria en Mühlberg, nuevos brotes de rebeldía en 1550, nueva guerra con Francia en Metz en defensa de Flandes en 1552 y finalmente la abdicación en Felipe en Bruselas entre 1555 y 1556.

Durante este tiempo, el príncipe Felipe ejerció de alter ego del Emperador como regente de España, a la vez que completaba su educación y su formación como sucesor de su padre. Y en su completa formación humanista tuvo una gran importancia la formación de una nutrida biblioteca -gérmen de la magnífica Real Biblioteca del Monasterio de El Escorial- que conocemos como la «librería rica». En ella destacan sobremanera los libros de formación bíblica, según los modos de exégesis y filología erasmistas típicos en España hasta los problemas religiosos en Alemania de 1559 y que Arias Montano recuperaría con su Biblia Regia de Amberes en 1572. Y entre estos libros de estudios bíblicos destacarán, por la influencia que tendrán más adelante en la formación de la imagen salomónica de El Escorial, una gran cantidad de libros que tratan más o menos ampliamente el Templo de Jerusalén. Como señala José Luis Gonzalo Sánchez-Molero no se puede argumentar el desconocimiento de la arquitectura del Templo de Jerusalén por Felipe II.

Desde principios de siglo en España dos partidos pugnaban por ganar la influencia política de Carlos V. No sólo tenían dos diferentes raices políticas (las denominadas facciones «fernandina» y «felipista», derivadas de los seguidores de Fernando el Católico y Felipe el Hermoso), sino distintas ideologías culturales y religiosas. El primer grupo, encabezado por Tavera y Cobos defendían un tomismo ortodoxo y una religiosidad ascética, organizados en torno al colegio mayor de Santo Tomás de Sevilla. El segundo, representado por Alonso Manrique, asumía las corrientes espirituales reformistas del XV, de religiosidad vivencial y mística, según el humanismo erasmista del entorno de la Universidad de Alcalá. El fundador de ésta, el cardenal Cisneros, incorporó humanistas y hebraístas a los estudios teológicos que buscaban el valor histórico de los textos mediante la filología, aceptando sin reservas las obras de Erasmo. Estas ideas eran compartidas por el entorno portugués de la emperatriz Isabel, que fue el del príncipe Felipe hasta los siete años. El grupo de Manrique vio en el príncipe una alternativa para conseguir aumentar su influencia política. Fray Antonio de Guevara, de una familia partidaria de Felipe el Hermoso, escribió su Relox de Príncipes (Valladolid, 1529) proponiendo a Marco Aurelio como modelo de educación del príncipe. Bernabé de Busto, maestro de los pajes de su magestad, tradujo la Institutio de Erasmo al castellano para el príncipe. Busto entregó su copia a la emperatriz, que la guardó entre sus pertenencias personales hasta su muerte. El otro grupo reaccionó y consiguió que se nombrase al escolático Silíceo maestro de Felipe, separándole de la casa de la emperatriz, aunque los «felipistas» consiguieron meter en 1535 a Juan de Zúñiga que puso a reconocidos humanistas en el entorno del príncipe. Tras la muerte de la Emperatriz, el círculo portugués volvería a tomar fuerza con la boda de Felipe con su prima María Manuela de Portugal, núcleo del futuro «partido ebolista». Pero fue durante el felicísimo viaje al Imperio y los Países Bajos (1548-1554) cuando los miembros de la corriente humanista adquirieron una influencia considerable, ya que consiguieron difundir entre los futuros súbditos del príncipe la misma imagen de sabiduría, prudencia y justicia que Erasmo y sus seguidores atribuyeron a Carlos V cuando accedió al poder.


- Marcel Bataillon, Erasme et l'Espagne, 1937; ed. esp. trad. Antonio Alatorre, Erasmo y España: estudios sobre la historia espiritual del siglo XVI, p. 628, México, Fondo de Cultura Económica, 1995.
- José Luis Gonzalo Sánchez-Molero, La "librería rica" de Felipe II, estudio histórico y catalogación, Madrid, Ediciones Escurialenses, 1998.
---, El aprendizaje cortesano de Felipe II: la formación de un príncipe del Renacimiento, Madrid, Sociedad Estatal, 1998.
- José Martínez Millán y Carlos J. de Carlos Morales (Dirs.), Felipe II (1527-1598). La configuración de la Monarquía Hispana, pp. 31-52, Salamanca, Junta de Castilla y León, 1998.


Apéndice: la «librería rica» (1540-1548) y el Templo de Salomón
Por Juan Rafael de la Cuadra y José Luis Gonzalo Sánchez-Molero

Juanra frente al Monte del Templo de Salomón José Luis Gonzalo Sánchez-Molero
Juan R. de la Cuadra
J. Luis Gonzalo

En este apartado estudiaremos el conocimiento que tenía el príncipe Felipe de las fuentes escritas que describían el Templo de Salomón, durante su formación juvenil, y justo antes de que partiera para Flandes a visitar a su padre. Para ello, nos hemos basado en la reconstrucción de la denominada "Librería rica" de Felipe II, germen de la gran biblioteca escurialense, que realizó José Luis Gonzalo (La "Librería rica" de Felipe II, estudio histórico y catalogación, Madrid, Ediciones Escurialenses, 1998). Como señalaba José Luis en el prólogo de esta obra, resulta indudable la importancia de esta biblioteca particular y personal de Felipe II. Por su volumen, lo cuidado de su selección, y el primor de sus cubiertas, el Monarca llegó a reunir una de las bibliotecas reales más importantes de la época, si no la primera, librería que, como sabemos, cedió casi en su totalidad al monasterio de San Lorenzo del Escorial. Felipe II fue fundador de dos grandes bibliotecas, la del Real Alcázar de Madrid, origen de la actual Biblioteca Nacional de Madrid, y la Real de San Lorenzo del Escorial, lo que le convierte en uno de los grandes monarcas bibliófilos de la historia. Para reconstruir el proceso de creación y desarrollo de su biblioteca de juventud José Luis analizó los libros de la Cámara del príncipe don Felipe, conservados en el Archivo General de Simancas , y donde, entre 1535 y 1548, se recogen con notable minuciosidad los títulos de los libros adquiridos para la educación y deleite del hijo de Carlos V, el catálogo de los libros del monarca que Serojas realizó en 1574, redactado al parecer en 1565, y algunos catálogos parciales editados este siglo, pero, sobre todo, estudió uno a uno los propios libros del monasterio.

La biblioteca o Librería rica de Felipe II constituye un conjunto homogéneo, creado no sólo bajo unas ideas pedagógicas y humanísticas muy concretas, la educación del Príncipe y la teoría de la "Bibliotheca Universal" de Conrad Gesner, sino también en un determinado período de tiempo, en el que todavía existía en España un cierto aire de libertad intelectual, pronto asfixiado por las circunstancias politico-religiosas que llevaron al Índice de Cano y Valdés en 1559. No ha de sorprender por tanto, como veremos más adelante, que la inmensa mayoría de los libros de Felipe II estuvieran impresos en el extranjero, o que muchos de los autores fueran de una ortodoxia considerada más tarde como dudosa. Estos dos factores, que no se dan en libros adquiridos posteriormente por el Rey, otorgan a su librería unas características muy peculiares. Es por estas razones, que obras dedicadas al monarca español a lo largo de su reinado, con encuadernaciones de lujo, no entrarían dentro del concepto de "Librería rica" que nosotros manejamos, por cuestiones estéticas, temporales y metodológicas.


1540

Flavio Josefo (escr. ca. 75-93 d.C / ed. s.f.): Según Geoffrey Parker (Felipe II, p. 26, Alianza, Madrid, 1984), dentro del primer paquete de libros que Felipe compró en su más tierna infancia (el 20 de abril de 1540, con apenas 12 años) y seguramente guiado por su preceptor Juan Martínez de Silíceo para su primera formación escolar, estaban libros de gran importancia para entender el difícil problema de la reconstrucción del Templo de Salomón: las Guerras y las Antigüedades de Josefo, en su edición latina, las Metamorfosis y una edición de la Biblia, como se refleja en el libro de cuentas de la casa del príncipe: «Màs a Juan de Medina librero vezino de madrid. diez quinze rreales/. Por tres bolumenes de libros: de Josepho de bello Judaico. y de antiqutatibus para su alteza. qu montan qunientos y diez murs./» [f. 118v].
     El historiador Yosef ben Mattitiahou ha-Cohen, llamado en Roma Titus Flavius Iosephus, nació en Jerusalén el año 37 d.C., y murió en Roma el año 97. Las Guerras está compuesto por siete libros escritos hacia el año 75-79 d.C. Incluye una completísima y esclarecedora descripción (lib. 6, cap. 6º) del Templo de Jerusalén, construido por Herodes durante la ocupación romana sobre las ruinas del de Salomón. Éste fue el que conoció Jesucristo y cuya destrucción profetizó. En cuanto a las Antigüedades, escritas en veinte libros en el 93 d.C., su importancia en el cristianismo histórico radicaba en ser el único escrito de la época que menciona a Jesucristo, en concreto, en dos ocasiones. Historia de los judíos desde Adán y Eva, resulta una fuenta complementaria a la Biblia en ocasiones insustituible, pues rellena muchos de los vacíos de aquella. Describe el Templo de Herodes someramente, no de modo tan extenso como las Guerras. Incluye también interesantes descripciones del Arca de Noé, el Tabernáculo y el Templo de Salomón, pero no menciona el de Ezequiel.
- Guerra de los judíos y destrucción del Templo y ciudad de Jerusalén, tradución de Juan Martín Cordero, 2 tomos, Iberia, Barcelona, 1989. Existen ediciones impresas en latín desde 1470 (reproducida en Basilea, en 1524), al catalán antiguo en 1482 (impr. Nicholas Spindeler) y en griego desde 1544. En castellano destacan Los siete libros de las guerras judaicas, en su traducción de Alfonso de Palencia (Sevilla, 1492; sig. esc. LIX, 69-70), la sevillana de 1532 y Los siete libros de Bello Judaico,traducción de Juan Martín Cordero (Madrid, 1549), que tuvo numerosas ediciones posteriores (1557, 1657 y 1791). Existen traducciones modernas en Porrúa, Gredos y Clie. Probablemente la edición del príncipe fuera Fl. Iosephi omnia, qvae extant, opera. Qvorvm hic tomvs continet Antiquitatum Iudaicarum libros decem priores. Cum Indice locupletissimo (Tomus primus) y Iosephi de Antiquvitatibvs Ivdaeorvm libri X posteriores (Tomus secundus), Lyon, Sebastián Gripho, 1539. Archivo General de Simancas, CySR 36, leg. 36, fo. 8º [118v y 132v], entrada del 20 de abril de 1540.
- Antigüedades de los judíos, 3 tomos, Clie, Barcelona, 1988.

Compra del primer lote de libros del príncipe Felipe
Libro de cuentas con la entrada del 20 de marzo de 1540 comprando el primer lote de libros del príncipe Felipe.

Jean de Mandaville (escr. 1356, ed. 1521): Algunos meses más tarde (el 23 de julio) compró el Libro de las Maravillas: «un librillo en rromançe que llaman las maravillas» [f. 132v]. En el inventario de 1576 se recogía un libro sobre "las maravillas del mundo y del viaje de la Tierra Santa de Hierusalem, por Juan de Mandavilla". Escrito en francés hacia 1356 por un caballero inglés (Johan de Madeville; St. Albans 1298 - Lieja 1372; para otros podía ser el pseudónimo de un flamenco), el único manuscrito que existe está en El Escorial, escrito en aragonés. El primer capítulo trata de su viaje a Jerusalén y Tierra Santa en busca de los principales objetos sagrados del cristianismo, como la cruz de Cristo, los clavos, la lanza de Longinos, etc. No cita el Templo, pero es una interesante guía de Palestina. Como apunta José Luis Gonzalo, no se trataba de un interés específico por parte de su maestro y perceptores, sino de una materia de interés general en la cristiandad, siempre obsesionada por la recuperación de Jerusalén. Este tipo de libros reflejan la inquietud cristiana por el conocimiento de Palestina.
- Libro de las marauillas del mundo y del viaje de la tierra santa [...], Valencia, Jorge Costilla, 1521. Ed. post.: Juan Navarro, 1540. Ed. mod: Juan de Mandavilla: Libro de las maravillas del mundo, ed. de Gonzalo Santonja, Visor Libros, Biblioteca de obras raras y curiosas, Madrid, 1984 [Rª BCSIC ed. 1984: M-Filol ARA 2/2587 y CXI/474].


1541

Sebastián Münster (ed. 1530): En 1541 le inculcan unos conocimientos de hebreo, probablemente mínimos, a través del Dictionarium Trilingüe de Sebastian Münster. Este conocido orientalista y matemático alemán (Ingelheim, Palatinado 1489 - Basilea 1552) estudió en Heidelberg y Tubinga, para ingresar posteriormente en la orden franciscana. En 1519 se hizo protestante y a partir de 1529 enseñó hebreo, teología y matemática en Heidelberg y Basilea. Editó la primera Biblia hebrea en Alemania con traducción latina y comentarios (Basilea, 1535).
- Dictionarium Trilingüe, Basilea, 1530 [Rª RBME: 15-III-12].


1543

Filón de Alejandría / Sebastián Münster (escr. s. I, ed. 1527): En un paquete que incluía otro Josefo, esta vez en una edición en hebreo y latín anotada por el mismo Sebastián Münster, es de nuevo el mismo Calvete el que encargó un ejemplar de Filón sobre historia hebrea, también bilingüe. Filón fue un filósofo judeohelénico que escribió en el siglo I una serie de escritos conjunción de la religión judía con el pensamiento platónico griego. Finalmente, ambos libros se encuadernaron juntos en la Biblioteca del Monasterio en un único volumen.
- Philonis Ivdaei Alexandrini, libri Antiqvitatvm Qvaestionvm et Solvtionvm in Genesin. De Essaeis. De nominibus hebraicis. De Mvndo [...], Basilea, Adamo Petro, 1527 [Rª RBME: 85-VI-10, nº 1]. Libranza perdida a Juan Cristóbal Calvete de Estrella (1543) por libros comprados para el Príncipe. Figura en el Libro de cuentas (17.12.1566): "Philon Judio y Josepho, en latín y en hebraico, en un cuerpo. I".
- Iosephvs hebraicvs div desideratvs, et nvnc ex Constantinopolitano exemplari iuxta Hebraismum opera Sebastiani Munsteri uersus, & annotationibus atque collationibus illustratus [...] Haec lector tibi arridere uiderimus, dabimus & bellum Iudaicum seu excidium Ierosolymitanum à Iosepho Hebraice conscriptum, Basilea, Henrico Petro, 1541 (Latine et Hebraice) [Rª RBME: 85-VI-10, nº 2 y 3].

San Jerónimo / Erasmo de Rotterdam (escr. s. IV, ed. 1540): Este año, el príncipe adquirió el Commentariorum in Ezechielem Prophetam de San Jerónimo, en su edición comentada por Erasmo de Basilea de 1540, el primer libro del cristianismo que se ocupó del Templo, aunque sólo como prefiguración alegórica de la Jerusalén celestial, sin entrar en la descripción de su arquitectura. San Jerónimo le llamó «mysterium Dei laberyntum». El acercamiento de Erasmo a la exégesis de la Biblia, basado en la búsqueda de la verdad a través del estudio de las fuentes originales en los idiomas de la época (arameo, hebro, griego, etc.) se traduciría en graves problemas para los seguidores de este método. Y no sólo entre los llamados «erasmistas», sino entre reconocidas autoridades más o menos heterodoxas como fray Luis de León, Arias Montano y el padre Sigüenza, que tendrían serios problemas con la inquisición por su defensa del idioma hebreo y la discusión de la autoridad de la Vulgata, la traducción al latín de la Biblia que hizo San Jerónimo y que el Concilio de Trento decretó indiscutible en su Sesión IV celebrada en 8 de abril de 1546: "se podrá seguir mucha utilidad a la Iglesia de Dios, si se declara qué edición de la sagrada Escritura se ha de tener por auténtica entre todas las ediciones latinas que corren; establece y declara, que se tenga por tal en las lecciones públicas, disputas, sermones y exposiciones, esta misma antigua edición Vulgata, aprobada en la Iglesia por el largo uso de tantos siglos; y que ninguno, por ningún pretexto, se atreva o presuma desecharla. Decreta además, con el fin de contener los ingenios insolentes, que ninguno fiado en su propia sabiduría, se atreva a interpretar la misma sagrada Escritura [...]".
- Commentariorum in Ezechielem Prophetam, ed. comentada por Erasmo, Basilea, 1540.

«San Jerónimo» (Goya, hacia 1772). Santuario de la Virgen de las Fuentes (Muel, Zaragoza)

Hartmann Schedell (ed. 1493): Este año de 1543 el príncipe amplía estas lecturas sobre el Templo con unas nueva compra hecha por Juan Calvete de Estrella: el Liber chronicarum de Schedell (Nuremberg, 1493).
- Liber chronicarum, [ilustraciones] de Michaele Wolgemur, Wilhelmo Pleydenwurff y Albrecht Dürer, Norimbergae [Nuremberg], Antonius Koberger, 12 julio 1493 [Rª RBME: 15-III-12].

Liber Cronicarum
El Liber chronicarum de Schedell

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François Vatable / Robert Éstienne (eds. 1537, 1540 y 1541): tal vez la más notable reconstrucción del Templo de Jerusalén de la primera mitad del siglo fue la de la Biblia de François Vatable y Robert Éstienne, editada en París entre 1539 y 1540, que tendría grandes influencias en muchas imágenes posteriores del Templo. El filólogo y exégeta François Vatable (m. París, 1547), profesor de hebreo en el Colegio Real de París, había continuado el trabajo del protestante alsaciano Leo Judä (1482-1542). Robert Éstienne (1502-1559), o Stephani o Stephanus, además de hacer lo propio, incorporó a la versión inglesa (1560) grabados del Templo de Ezequiel.
     El príncipe Felipe debió adquirir un primer ejemplar en 1543, ya que así consta en primer lugar en la recopilación de la biblioteca real que se hizo en 1574: «Biblia Rob. Stephani 1540». Perdida la encuadernación original, conserva el borde bruñido y la hojas pautadas. Al menos si podemos estar seguros de que en la «librería rica» se encuentraban al menos tres ediciones diferentes de obras de Éstienne (Stephani), dos Biblias y un Diccionario de Nombres compradas en 1545, 1546 y 1547, en una demostración del interés que suscitó este autor en el príncipe Felipe.
- Catálogo de los libros de Su Mag. que se hallaron en poder de Serojas a [ ] de março de 1574: «Biblia Rob. Stephani 1540» [Rª RBME: Ms. &-II-15, fol. 283r]
- Biblia. Hebraea, Chaldaea, Graeca & Latina nomina, mulierorum, populorum, idolorum, vrbium [...], París, Robert Stefan, 1537 [Rª RBME: 49-VI-2, n. 1]
- Biblia. Hebraea, Chaldaea, Graeca & Latina nomina virorum, mulierorum, populorum, idolorum, vrbium [...] His accesserunt schemata Tabernacula Mosaici, & Templi Salomonis, quae pareeunte Francisco Vatablo Hebraicarum literarum Regio professore doctissimo, summa arte & fide expressa sunt, Paris, Robert Stephan, 1540 [Rª RBME: 2-III-20]
- Dictionarium propiorum nominum virorum, mulierorum, populorum, idolorum, vrbium [...], París, Robert Stefan, 1541 [Rª RBME: 35-IV-11]

Vatable, exterior Interior Templo de Ezequiel
Exterior e interior del Templo de Salomón y perpectiva del Templo de Ezequiel según la Biblia de Vatable y Éstienne


1545

Nicolás de Lira (ed. 1481): Este año el príncipe Felipe compra un tratado clásico medieval, las Postillae super Bibliae de Nicolás de Lira (Normandía ca. 1270-1349), en su edición de 1481, que contienen una serie de láminas que ilustran el templo, incluyendo uno del plano del Templo de la visión de Ezequiel al estilo gótico. Este hebraista franciscano, profesor en París, realizó una completa planta del Templo de Ezequiel influenciada por las fuentes rabínicas, como denota su planta rectangular.
- Bibia Sacra cvm Glossis, interliniari & Ordinaria, Nicolai Lyrani Postilla & Moralitatibus, Burgesnsis Additionabus [...] Omnia ad Hebraeorum & Graecorum fidem iam primum suo nitori restituta, & variis scholiis illustrata, Lyon, Jacobo Giunta, 1534 [Rª RBME: 84-V-1/7]. La primera edición ilustrada se tituló Postillae perpetuae (Nuremberg, 2 vols., A. Koberger, 1481).

Postillae, Nicolás de Lira
Las Postillae de Nicolás de Lira

Alfonso de Madrigal «el Tostado» (ed. 1508): Entre enero y abril de 1545 Felipe adquiere las obras completas de Alfonso de Madrigal «el Tostado», que incluyen comentarios al Paralipomenos [Libro de Crónicas] y a su descripción del Templo de Salomón, dando una interpretación teológica del monumento. Nada menos que un tomo completo de su Opera se dedica a estos comentarios. Madrigal (Madrigal de la Sierra, Ávila, ca. 1407 - 1455). Sufrió persecuciones por parte de Juan de Torquemada, por lo que buscó protección papal en Roma. Escribió casi todas sus obras en latín, 24 volúmenes en folio (1615).
- Fidissimi sacrarum litterarum Interpretis Diui Alphonsi Thostati Epi. Abulensis supra Paralipomenon, Opus preclarissimum, in quo silua hebraicorum nominum lucidissime referatur et innumerabilis explicantur Euangelij questiones. Et est hec super primum librum locupletissima expositio, Venecia, Bernardo Vercellensis, 1508 [Rª RBME: 71-VIII-12; Rª BNM: R-14299].

Pedro Mexía (escr. 1540, ed. 1543): El 5 de agosto de ese mismo año compra también su edición resumida, la Silva de varia lección de Mexía, que se interesa por la historia del Templo, por sus saqueos , destrucciones y reconstrucciones hasta la época de Saladino, pero sin poder detenerse en describir sus maravillas: «Sucedió a David el sapientíssimo rey Salomón, su hijo; en cuyo tiempo, aunque fue rey pacífico, cresció Hierusalem en fama y riquezas y edificios [...] edificó en ella aquel templo a Dios, tan celebrado y afamado, de tanto primor y arte en la labor y de tanta riqueza y costa, que antes y despues no ha visto el mundo, ni verá, otro como él. Quisiera tener tiempo para contar el aparato de materiales y el número de los artífices y maestros que para este templo se juntaron, los primores, las grandezas y maravillas dél; pero, pues no lo tengo, remito al lector al tercero libro de Los reyes y al segundo del Paralipómenon y al octavo de Josepho, donde lo verá y donde se entenderá bien en quánta riqueza y poder vino la ciudad de Hierusalem».
     La edición estudiada fue la versión definitiva de las tres primeras partes, con diez capítulos nuevos añadidos al final de la tercera, llegando a los 127 capítulos. En 1551 se publicó la cuarta parte, puliendo y recortando de paso las tres primeras. En toda su obra pueden detectarse las huellas erasmistas de los Adagia, Colloquia y Enchiridion.
     El autor (Sevilla 1497-1551), inquieto humanista, nos ofrecía una ingente miscelánea (el género clásico que los latinos llamaban silva) de divulgación de la cultura de la Antigüedad, de historia bíblica y del conocimiento de su época, disquisiciones filosóficas y noticias científicas. Mexía fue contador en la casa de contratación y cronista de Carlos V (1548), para quien escribió Historia del Emperador Carlos V, que abarca hasta la coronación en Bolonia, y una Historia imperial y cesárea (1545), sobre los emperadores de Roma y Alemania hasta Maximiliano I. En otro momento hemos hablado de esta obra, que incluye una curiosa comparación entre Carlos V y David, y entre sus respectivas dinastías.

- Pedro de Mexía, Silua de uaria lecion, 4ª ed. Sevilla, Jácome Cromberger, 1543 [10 de abril] [Rª RBME. 91-VI-14, nº 1]. Ed. mod. Silva de varia lección de Antonio Castro, t. II, p. 441 (IV.15), Cátedra, Letras Hispánicas 264 y 288, Madrid, 1990.

Silva de varia leccion, 1543

Francisco de Monzón (escr. y ed. 1544): Ese día compró también el Libro primero del espejo del principe christiano, de Monzón, que compró el mismo Calvete de Estrella. Este libro se encuadernó lujosamente en el mismo volumen que el de Mexía, lo que es muy significativo, ya que el príncipe siempre encuadernaba sus obras juntánsolas por temas afines. Como vemos, muchas son obras recientes, especialmente la de Monzón. Éste incluye al final de su obra un capítulo completo sobre el Templo de Salomón junto con otros dos que comparaban las ciudades de Lisboa y Jerusalén que, según González, sin duda tuvieron que impresionar al príncipe Felipe. Monzón, además de describir ampliamente el Templo y proporcionando un perfil del gobernante cristiano, desarrolla la tesis de que el Templo de Salomón es un ejemplo y precedente para los reyes cristianos, personalizando su ejemplo en Juan III de Portugal (João III, 1502-1557), hermano de la emperatriz Isabel y tío por tanto de Felipe, al que presenta como un nuevo Salomón por sus construcciones, elogiando a Lisboa como una nueva Jerusalén.
     Monzón, nacido en Madrid a principios del siglo XVI y muerto en 1575, era el capellán del rey portugués y de su nieto don Sebastián. Antes había sido catedrático de prima de teología en la recién creada Universidad de Coimbra, tras ganar fama como predicador en Madrid. De allí pasó por oposición a Lisboa, como canónigo magistral de la Metropolitana.
- Libro primero del espejo del príncipe christiano, que trata de cómo se ha de criar un príncipe o niño generoso desde su tierna niñez con todos los exercicios e virtudes que le conuienen hasta ser varon perfecto, contiene muy singulares doctrinas morales y apazibles, Lisboa, Luis Rodríguez, 1554.
- Libro primero del espejo del príncipe christiano / compuesto y nueuamente reuisto, y muy e[n]mendado, con nueua composición, y mucha addición : por el Doctor Fra[n]cisco de Monçon ; ado[n]de [...] se co[n]tiene vna perfecta doctrina moral christiana, Lisboa, Antonio Gonçalvez, 1571 [Rª RBME. 91-VI-14, nº 2; Rª BCSIC: M-Resid. MP3 R. 631; Rª BNM: Mss. 8547]

Manuel I (1469-1521), padre de Isabel y Juan III, también recibió la misma comparación dentro del ambiente jeroslinimitanista que se estaba dando en Lisboa y cuyo máximo exponente fue el monasterio jerónimo de Belén, apenas a cinco kilómetros de Lisboa bajando el Tajo: «Numa mimesis da história de Israel: a transmissão do trono de D. João II para D. Manuel é comparada por Duarte Galvão ao episódio bíblico de Saul é David; a edificaçao do Mosteiro de Belém e mimetizado, por D. António Pinheiro, ao ciclo de David e de Salomão na construçao do Templo de Jerusalém; João de Barros compara D. Manuel a Salomão» (Jorge Mucha Gato y Nicolas Sapieha, "Uma nova Belém fora da Palestina", en Jerónimos. Memória e lugar do Real Mosteiro, p. 37, Ed. Inapa, Lisboa, 1997).


1546

Johann Reuchlin (eds. 1517, 1518 y 1532): El interés de sus preceptores por el hebraismo y la historia bíblica no disminuyó, pues en 1546 y 1547 se compraron varias obras del hebraísta alemán Reuchlin: el De Verbo mirifico, el De accentibvs, et ortographia, linguae hebraicae, y el De re cabalistica. A este gran humanista (Pforzheim 1455 - Bad Liebenzell 1522) se debe la introducción de la lengua hebrea en las universidades europeas. Pico della Mirandola le inició en la cábala, llegando a defender que toda la sabiduría de Grecia y la Antigüedad descendía del pueblo judío. Tuvo controversias con Lutero y con conocidos judíos conversos por defender la utilidad de la literatura rabínica y del Talmud en la exégesis bíblica. Como vemos, el príncipe no sólo recibió una amplia educación clásica, sino que se le inculcó un amplio interés por temas bíblicos y hebraicos.
- Rreuelin de arte cabalistica, Hagenau, 1517 [Sin ubicar en RBME]. Cfr. AGS. CSR. Leg. 36, Fol. 1º, fols. 220v-226v. Libranza a Juan Calvete de la Estrella (1547) por libros comprados en Salamanca.
- De accentibvs, et ortographia, lingvae hebraicae [...], Haguenau, Tomás Anshelmo Badense, 1518 [Rª RBME: 67-VII-25, nº 2].
- Iohannis Revchlin Phrorcensis LL. doctoris de Verbo mirifico libri tres, emaculatis quam antehae excusii repositis etiam quae desiderabantur tum Graecis tum Hebraicis suis characteribus [...], Colonia, E. Cervicorni, 1532 [Rª RBME: 58-IV-12, nº 3].


1547

Ricardo de San Víctor (escr. s. XII, ed. 1534): el príncipe compró ese año la obra completa del teólogo Ricardo de San Víctor (+ 1173), en su edición de Lyon de 1534, que incluía el tratado In Visionem Ezechielis, con comentarios al libro de Ezequiel. La obra incluye una xilografías sobre la planta y el aspecto exterior del Templo de Ezequiel que, según José Luis Gonzalo, guardan un gran parecido con la planta de El Escorial.
- Richardi Sancti Victoris, inter theologis doctoris celeberrimi, omnia opera in unum volumen contexta, denuo quantum fieri [...], Lyon, Jacobo Giunta, 1534 [Rª RBME: 84-V-1 / 7].

«In visonem Ezekielis»     «De Aedificia Ezechielis»

Jacob Ziegler (escr. 1532, ed. 1536): la Terrae Sanctae descriptio de Jacob Ziegler y Wolfang Vuessenburg incluye ocho xilografías de 230 x 340 mm, con planos dobles de Palestina, Asia, África y el Norte de Europa. Se trata de una de esas guías para peregrinos que tanto éxito tuvieron en el siglo XVI.
- Terrae Sanctae, qvam Palasestinam nominant, Syriae, Arabiae, Aegypti & Schondiae doctissima descriptio, una cum singulis tabulis earundem regionum topographicis, authore Iacobo Zieglero Landaio Bauaro. (Etc) Terrae Sanctae altera descriptio [...] Vuolffgango [...], Estrasburgo, Wendelinum Rihelium, 1536 [Septiembre] [Rª RBME: 39-V-40, n. 2; Rª BNM: R/3354]

Terrae Sanctae
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Jean y François Frellón / Veit Specklin / Hans Holbein el Joven (escr. 1538; ed. 1543): Calvete también compró para el príncipe el libro de retratos editado por Jean y François Frellón, con xilografías de Hans Lützelburgen y Veit Specklin sobre diseños de Hans Holbein el Joven (Augsburg, 1497 - Londres, 1543). Aunque ya insistimos en otro lugar, debemos recordar que Holbein también ilustró la traducción alemana de la Biblia de su amigo Martín Lutero y que dibujó a Enrique VIII como un nuevo Salomón recibiendo a l a reina de Saba.
- Retratos e tablas de las historias del Testamento Viejo, hechas y dibuxadas por vn muy primo y sotil artifice. Iuntamente con vna muy breue y clara exposicion y declaracion de cada vna dellas en Latin, con las quotas de los lugares de la sagrada scritura dedonde se tomaron, y la mesma en lengua Castellana, para que todos gozen dellas, Lyon, Jean y François Frellon, 1543 [Rª RBME: 85-IV-1, nº 3; Rª BNM: ER/1671]

Ezech XL Ezech XLVII

La «Librería rica» de Felipe II se fue completando con el Laudes Hierusalem de Charles Bovelle (Lyon, 1531) y un Josefo en griego. En este contexto, al menos está claro que no se puede argumentar el desconocimiento de la arquitectura del Templo de Jerusalén por Felipe II.

Felipe también debió conocer obras como la de Antonio de Aranda, Verdadera informacion de la tierra santa, que describe con gran precisión la mezquita de la Roca, a la que llama "templo de Salomón". Quizá una edición de este libro sea la que en las libranzas para la Librería rici figura (roto) con el nombre de "Jerusalen". Su hermana, la princesa Juana de Austria tenía un ejemplar de esta obra, según descubrió recientemente José Luis Gonzalo al catalogar su biblioteca.


1552

Este ambiente salomónico que provenía principalmente de los Países Bajos e Inglaterra, y que se tradujo en la adquisición de libros de tema salomónico, no sólo se materializó en cuadros como el de Gante y vidrieras como la de Gouda. En España también hay un ejemplo curioso. En el retablo de la iglesia del convento toledano de las Oblatas de Oropesa el cuadrante inferior derecho, pintado en 1552 por Juan Correa de Vivar, muestra «La presentación de María en el Templo». En él, entre los acompañantes de la Virgen, figura el propio príncipe Felipe, retratado de manera muy clara y girado hacia el espectador. En la imagen se aprecia parte de la reconstrucción del interior del templo, más idealizada que con intención de una reconstrucción arqueológica. Lo interesante es que se trate de un cuadro que representa a Felipe II dentro del Templo de Jerusalén en una época inmediatamente anterior a la Séptima Vidriera de Gouda y al cuadro de Gante de Salomón y la Reina de Saba, de 1559.

«La presentación de María en el Templo»; Convento de las Oblatas, C/ Concepción, Tf: 925.43.00.09

Correa era un artista ligado a la catedral de Toledo, y por tanto, al servicio de Juan Martínez de Silíceo, maestro del propio retratado, formado junto con Comontes en la escuela de Juan de Borgoña. Tras esta aparición fugaz del príncipe Felipe, Correa lo volvería a pintar en 1558, ya como rey, en el retablo de la iglesia de Maqueda, también en Toledo, ocupando el lugar de uno de los Reyes Magos en la Epifanía. El padre Sigüenza, al tratar sus pinturas del Monasterio de San Jerónimo de Guisando, le llama nuestro pintor, por lo que se ha pensado que tal vez fuera monje jerónimo. El cuadro que aquí tratamos procedía del retablo Almonacid de Zorita, en Guadalajara. Vivar pintó otro retablo parecido en Meco (Madrid) para Carlos V.


- Isabel Mateo Gómez: Juan Correa de Vivar, Inst. Diego de Velázquez, CSIC, Madrid, 1983 [Rª BNM: BA/22919]
----: "La pintura toledana en tiempos de Carlos V", en Carlos V y las Artes: Promoción artística y familia imperial, M.J.Redondo, coord., Junta de Castila-León, Universidad d Valladolid, 2000.
- José Mª Gómez Menor: "Juan Correa de Vivar", en Archivo Español de Arte, t. XXXIX nº 153-156, p. 291-303, Inst. Diego de Velázquez, CSIC, Madrid, 1966 [Rª BNM: D/1415]


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